“NI UN ASESINATO MÁS”

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25 d e    septiembre

20:00 Fuente Dorada

La cultura de la violación

Vivimos dentro de una cultura que estimula la agresión sexual masculina y apoya la violencia hacia las mujeres dentro de  una sociedad que asume que la violencia sexual es un hecho inevitable en la vida, como la muerte o los impuestos, aceptando el terrorismo emocional y físico contra las mujeres como inevitable.

Tiene que producirse la violación de una mujer para que se hable de las agresiones sexuales que se producen, tiene que cometerse el asesinato de varias mujeres para que se abra un debate sobre  violencia de género, tiene que darse la circunstancia de que uno de los asesinatos se haya cometido tras una denuncia y con una medida de protección en vigor, para preguntarnos qué tipo de protección se da a las mujeres que denuncian. Y mientras tanto, silencio.

Sobre las violaciones nos enseñan que sólo cierta gente viola y sólo cierta gente es violada. No nos dicen que lo único que tienen en común los violadores es que violan. Y que violan a personas fuertes o débiles, ricas o pobres, gordas o delgadas…porque cualquier persona puede ser violada, porque lo  único que comparten las víctimas de violaciones es la mala suerte y lo único que pueden hacer para evitar una violación es no estar nunca cerca de un violador, solo que los violadores no llevan un letrero luminoso que indique que lo son.

Las mujeres vivimos en amenaza constante y lo que se nos dice es que debemos tener cuidado con lo que vestimos, por dónde caminamos, con quién hablamos,  en quién confiamos, cuánto bebemos, si estamos solas, si es de noche, qué tipo de zapatos llevamos por si hemos de salir corriendo, con cuánta gente nos acostamos, quiénes son nuestros amigos… y nos aconsejan ver quién está en el portal antes de entrar en casa, tener un perro, buscar un compañero de piso, ir a clases de defensa personal, estar siempre alerta, prestar atención, no bajar nunca la guardia y si no seguimos todas las reglas la culpa será nuestra, porque nos han asignado la carga de  prevención de las violaciones. Mientras tanto la gente que se presupone debería protegerte, te viola, como abuelos,  padres , amigos,  profesores, curas, policías, soldados,…

Las mujeres estamos hartas de tener  que hacer frente a los costes de nuestra  seguridad  y  limitar nuestros movimientos y preguntamos a los hombres ¿Os sentís seguros caminando por vuestro barrio a cualquier hora? ¿Elegís con cuidado por qué calles caminar o dónde coger el autobús? ¿Tenéis estrategias  para aparcar  , como por ejemplo no aparcar al lado de furgonetas? ¿Utilizáis las  llaves  como posible arma? ¿Tomáis clases de autodefensa? No somos las mujeres las que enemos que ver limitadas nuestras libertades porque estemos en peligro, son los hombres los que deben aprender a convivir, respetando, siempre, en cualquier circunstancia.

El silencio y la espera no son neutrales… Si no se hace algo para acabar con la violencia  hacia las mujeres se está trabajando para que continúe. Así de terrible, pero así de simple.

Valladolid 25 de Septiembre de 2016

¡ÚNETE CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES!

Hoy compartimos un corto que trata el tema de la violencia de género con alegorías y metáforas.

Este corto es una sucesión de acertadas metáforas y recursos visuales mediante las cuales los hermanos César y José Esteban Alenda muestran su visión sobre la problemática de los malos tratos. Así desde la omnipresencia del agua como el valor y el estado de ánimo de la protagonista, cuyo nivel va variando, a ese cinturón que Marcos busca desesperadamente al ser la herencia que ha recibido desde joven. Importantísima será en este aspecto también la propia disposición de los personaje, con una Julia (Manuela Vellés) desnuda, por debajo de los restantes personajes, totalmente expuesta con esa del baño siempre abierta y en constante silencio, sin atreverse a dejar oír su voz mientras, sin envejecer, contempla como será su vida si se mantiene al lado de esa persona.

Muy detallista, con una música y fotografía bien cuidada y con Manuela Vellés destacando en la interpretación, El orden de las cosas trata mediante todo un conjunto de estudiadas alegorías y sin caer en el recurso fácil de la morbosidad -de agradecer cuando se tratan ciertos temas delicados- una problemática social que si bien a día de hoy tiene un grado de concienciación social mucho mayor, todavía parece lejano de resolver.

enlace: http://www.objetivocine.es/cortometraje-el-orden-de-las-cosas/

El Principado, con una tasa del 0,82 por cada mil habitantes, está por debajo de la media nacional de condenados por estos delitos

EL COMERCIO.es

PALOMA LAMADRIDRAMÓN MUÑIZ

GIJÓN

18 abril 201601:08

El pasado 1 de marzo entró en vigor el Registro Central de Delincuentes Sexuales, un registro en el que se incluye a todos los condenados por delitos de esta naturaleza. En Asturias, 864 personas estaban incluidas en esta base de datos en la fecha en que se habilitó. Se trata de ciudadanos sobre los que pesan sentencias en firme por haber cometido delitos contra la libertad e indemnidad sexuales: agresión y abuso, acoso, exhibicionismo y provocación, prostitución y explotación y corrupción de menores.

Asimismo, figuran los condenados por la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, un delito íntimamente ligado con las redes de pornografía. En la cifra de asturianos que integran el Registro Central de Delincuentes Sexuales, 40 son menores. El régimen de cancelación de las inscripciones de la base de datos se establece en función de la edad del afectado y del condenado. «Si la víctima fuera mayor de edad, la cancelación se hará coincidir con la de los antecedentes penales, sin que se extienda la vigencia de la inscripción más allá de los efectos que el Código Penal establece atendiendo a la gravedad del delito cometido», indica el real decreto que regula el registro.

Por el contrario, si la víctima fuera menor de edad, el condenado permanecerá en este fichero durante 30 años. Tres décadas en las que no podrá trabajar en puestos relacionados con los niños. Toda persona que quiera desarrollar una profesión o una actividad de voluntariado en la que tenga que tratar con menores deberá presentar un certificado que acredite que no está incluida en dicho registro. Precisamente, el Gobierno central ha impulsado esta iniciativa para proteger a los niños y adolescentes de los delincuentes sexuales, así como para facilitar la identificación y localización de estos infractores. Por otro lado, en caso de que el sentenciado fuera menor cuando perpetró el delito, su inclusión en la base de datos se cancelará cuando lo hagan los antecedentes penales para posibilitar su reinserción «y evitar su estigmatización», según establece la normativa.

La base de datos es de carácter internacional e incorpora información del ADN de los condenados

Asturias se sitúa por debajo de la media nacional en la tasa de delitos sexuales por cada mil habitantes, con un 0,82 frente a un 0,87. Baleares encabeza la lista de delincuentes sexuales, con una tasa de 1,19 por cada mil habitantes. Le siguen Canarias y Murcia, con un 1,05 y un 1,02, respectivamente. En la cola, Madrid, con un 0,64, y Galicia y Castilla-La Mancha, ambas con una tasa del 0,75.

999 delitos

Respecto al número de delitos de naturaleza sexual perpetrados en Asturias e incluidos en el registro, suman 999, mientras que las causas celebradas ascendieron a 1.038. Además de la identidad y las penas impuestas, el registro incorpora los datos relativos al ADN de las personas condenadas por estos delitos.

Esta base de datos tiene carácter internacional, para que el seguimiento de los infractores pueda realizarse desde España y el extranjero. El acceso al Registro de Delincuentes Sexuales no es público. Solo pueden consultar la información allí recogida los jueces y fiscales, los funcionarios del Ministerio de Justicia autorizados y la Policía Judicial. En cualquier caso, quedará constancia de la identidad de las personas que entren en la base de datos.

http://www.elcomercio.es/asturias/201604/18/asturianos-figuran-nuevo-registro-20160418010854-v.html

La consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, destacó el miércoles pasado en el Pleno del Parlamento andaluz que Andalucía «continúa a la vanguardia en las políticas de igualdad y se consolida como referente en lo que a igualdad de género se refiere en el ámbito estatal y en la comunidad internacional».

Durante su comparecencia ante el Pleno, la consejera ha manifestado que «esto lo avalan los más prestigiosos organismos internacionales, como la propia ONU, que destaca en su último informe que Andalucía ha mantenido la decisión política de mantener los servicios a pesar de las dificultades presupuestarias severas».

Sánchez Rubio ha informado de que entre el año 2011 y 2014 se ha invertido ha invertido en igualdad de género en Andalucía «más de 1.869 millones de euros y se han llevado a cabo 295 medidas».

Entre dichas medidas, ha resaltado el pacto andaluz por la igualdad de género, «un pacto que por primera vez establece una alianza entre el Gobierno andaluz y la sociedad civil para combatir desde todos los frentes las desigualdades históricas y el impacto especialmente adverso que sobre las mujeres tiene la actual crisis económica y social».

La consejera ha recordado que los presupuestos andaluces incluyen la perspectiva de género «en todos sus ámbitos de actuación» y que todos los planes y normativas aprobadas en Consejo de Gobierno cuentan con informes de impacto de género. Dicha transversalidad se reforzará con la reforma de la Ley andaluza de Igualdad, «que garantizará la perspectiva de género en los libros de texto y materiales curriculares de todas las etapas educativas», y que prevé medidas como la elaboración de un plan autonómico para luchar contra la brecha salarial o el aumento de la capacidad sancionadora ante la discriminación de género, entre otras.

Asimismo, ha destacado otros avances como la actualización del protocolo andaluz para la actuación sanitaria ante la violencia de género, la incorporación de la desagregación por sexo de los indicadores a través de la nueva Ley de Estadística de Andalucía;, o el II Plan de Igualdad de Género en Educación, «que refuerza las medidas orientadas a la prevención y erradicación de la violencia contra la mujer y evita discriminaciones por identidad y orientación sexual, modelo de familia o formas de convivencia».

La consejera también ha resalado algunos datos de las actuaciones desarrolladas en 2015 por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) explicando que se ha atendido de manera directa a más de 119.000 mujeres, se ha prestado atención psicológica a más de 3.300 supervivientes del maltrato machista y se ha dado acogida a más de 2.100 víctimas en situación de alto riesgo.

Sánchez Rubio ha detallado la atención prestada en los centros municipales de información a la mujer y los centros provinciales, «que ha llegado a un total de 119.690 mujeres, que han realizado hasta 190.882 consultas». A ello se suman las 21.450 consultas atendidas por el teléfono de Información a la Mujer, «un 45,2 por ciento de ellas por violencia de género».

La consejera ha señalado asimismo la atención psicológica especializada y gratuita, que ha permitido ayuda a la recuperación psicosocial de 2.467 mujeres víctimas, 784 hijas e hijos y 129 víctimas adolescentes. A ello se suma la atención integral prestada en la red de centros de acogida, que ha atendido a 2.168 mujeres y menores víctimas en situación de alto riesgo de muerte, como ha expuesto.

Entre otras actuaciones en violencia de género, ha mencionado que la información y asistencia jurídica y legal gratuita ha llegado a 863 víctimas de violencia sexual y/o abusos sexuales, y las ayudas económicas o el programa formación para la inserción laboral Cualifica ha contado con 233 participantes.

En el ámbito del empleo y la corresponsabilidad, la consejera ha destacado el programa de formación empresarial en igualdad de género Igualem, con 623 personas formadas, y el programa europeo Conciliam, con 54 ayuntamientos participantes.

En materia de violencia machista, la consejera ha destacado la propuesta andaluza de pacto de estado para la erradicación de la violencia de género, así como la elaboración de una propuesta de reforma de la Ley 13/2007 de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, «con el fin de ampliar el concepto y dar cobertura a las víctimas de todos los tipos de violencia de género».

PP-A:

«la igualdad no es ideología»

Para posicionar al PP-A, la parlamentaria Patricia del Pozo ha fijado como prioridad en este debate la lucha contra la violencia machista, «un problema en el que siempre deberíamos ir de la mano porque la confrontación sobra y entorpece el trabajo de todos». Además, ha defendido que la igualdad «es un derecho fundamental, no un debate ideológico: es nuestro derecho y no admite discusión».

Ha puesto en cuestión la forma de gobernar del PSOE-A en esta materia y ha exigido a la Junta «que cumpla al menos con lo que publica, solo con eso ya habremos dado algún paso hacia delante». Concretamente, la popular ha señalado que el Gobierno andaluz, en materia de empleo, «no ha dado la talla», así como ha advertido de sus «incumplimientos presupuestarios» pues, como ha puesto de ejemplo, «dotó al IAM con más de 80 millones entre 2014 y 2015 y dejaron sin ejecutar casi 40».

Carmen Lizárraga, parlamentaria de Podemos, ha censurado que la igualdad real y efectiva «sigue sin reconocimiento y garantías propias bajo el marco legal» y que «carecemos de recursos y políticas de igualdad suficientes» cuando, además, «la crisis ha aumentado la brecha de la desigualdad». «Escuchamos transversalidad de la Junta y se le nota sensibilidad, pero no es suficiente, la igualdad no es limosna», ha agregado antes de tender la mano a la consejera para «salir del peligroso bucle de la desigualdad».

La diputada de C’s, Mari Carmen Prieto Bonilla, ha defendido que «la lucha contra la desigualdad debe ser algo absolutamente prioritario» y ha explicado que para corregirla, en materia educativa, su partido propone promover la educación de niños y niñas en edades tempranas en los mismos valores, o en materia económica, apuesta por un pacto nacional por la racionalización de horarios y la conciliación laboral. «La igualdad hay que interiorizarla», ha agregado.

Por IULV-CA, la parlamentaria Elena Cortés ha advertido que «la crisis está apuntalando al patriarcado» y ha pedido a la Junta dar un impulso a la política de igualdad de género hablando del derecho al empleo para las mujeres «como la mejor manera de romper con desigualdad»; abordar políticas de rendición de cuentas en las políticas públicas, y dar «pasos de gigante» en defender los derechos laborales de las mujeres. Asimismo, ha abogado por no poner a cero cada año el contador de las víctimas de violencia de género y poner el acento en el maltratador para terminar con esta lacra.

Por parte del PSOE-A ha intervenido la diputada Soledad Pérez, quien ha contrapuesto el modelo de «atención directa» a las mujeres que existe en Andalucía, que «no tiene nadie» en España, con la actuación del Gobierno del PP, que ha «desvirtuado» los organismos estatales de igualdad. Además, se ha dirigido al grupo de Podemos para animarlo a «votar que sí» en el Congreso de los Diputados «a un gobierno de progreso».

 

http://m.20minutos.es/noticia/2699938/0/s-nchez-rubio-destaca-que-andalucia-se-consolida-como-referente-desarrollo-politicas-igualdad/

 

El procesado, un hombre de origen boliviano que hace frente a 12 años de prisión, comenzó el acoso cuando la niña tenía 7 años.

 

La Nueva España.

02.03.2016 | 02:00

R. GARCÍA Un vecino de Gijón de origen boliviano se enfrentará el próximo mes de marzo a una condena de 12 años de prisión acusado de abusar sexualmente de la hija de su novia, una niña que en el momento en el que comenzaron los abusos tenía 7 años. El fiscal encargado del caso asegura que la menor padeció vejaciones durante un largo período de tiempo: desde mediados de 2007 hasta que la madre de la pequeña conoció los hechos, en julio de 2015 y avisó a la Policía.

El representante del ministerio público admite que aunque el reo se encuentra en situación regular en España, se le pueda conmutar la pena de prisión por diez años de expulsión del territorio nacional una vez, eso sí, que el procesado haya cumplido un tercio de la privación de libertad impuesta. El juzgado de instrucción ya envió a la cárcel de Villabona al acusado en el verano de 2015, cuando la Policía Nacional le detuvo como responsable de los abusos sexuales sufridos por la menor. La madre había pillado «in fraganti» a su pareja cuando estaba abusando de la niña.

Además de la pena de cárcel, el presunto agresor deberá afrontar varias peticiones de indemnización. El ministerio público pide que el reo pague 3.000 euros a la menor que sufrió los abusos -un dinero que en todo caso cobrará la madre de la niña como representante legal-, así como 120 euros por las lesiones que sufrió la pequeña a causa de las vejaciones físicas sufridas.

Fuentes cercanas al caso aseguran que el reo llegó a reconocer los hechos durante la instrucción del caso. El presunto agresor sexual deberá volver a declarar ahora en esta ocasión frente al tribunal de la sección octava de la Audiencia Provincial de Asturias. La representación legal de la niña correrá a cargo de la abogada de Cavasym en Gijón, el Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos.

http://www.lne.es/gijon/2016/03/02/piden-carcel-acusado-abusar-hija/1890900.html

Compartimos un post de una activista y artista visual, como es Yolanda Dominguez. En él hace reflexionar sobre la naturalización de la discriminación por razón de género desde la infancia.

http://www.huffingtonpost.es/yolanda-dominguez/la-clave-esta-en-los-pija_b_9110060.html

«Hace unos días, mientras buscaba un pijama para mi sobrino en un centro comercial, tuve una auténtica revelación. Subía por las escaleras mecánicas hacia la sección de ropa infantil y de repente, como si se abriese el telón de un teatro, aparecieron ante mis ojos años de estudios de género en forma de telas colgantes.

Allí estaban todos, ordenados, etiquetados y clasificados por sexo y edad. Igual que en las bibliotecas.

En la sección de niños innumerables estampados de coches, aviones, barcos y naves espaciales empujaban incasablemente hacia la acción. «Niños, no pararse quietos y no os quedéis atrás, que hasta durmiendo tenéis que demostrar que llegáis lejos«. Las batas a juego al lado, por supuesto. Si el chaval puede tener la colección completa de coches de competición para qué va a conformarse con un solo modelo.

Los diseños de las niñas eran menos variados y con un mensaje evidente: corazones. Corazones de todos los tamaños, colores, boca arriba, boca abajo, rellenos y sin rellenar. Que quede claro que para nosotras lo más importante es el amor. Ni subir a la luna, ni ganar carreras sino querer y que nos quieran. Mira por dónde corazones rotos no había, y esta sí que habría sido una buena manera de prepararnos para el futuro.

Por supuesto, los personajes de referencia están escrupulosamente diferenciados, los de ellos son deportistas (véanse los calzoncillos para niños con la cara de Ronaldo) súper héroes y piratas malignos. Hasta Superman aparece con cara de malo. Todos salvan al mundo pegando tiros y dando golpes. Lo recomiendan los especialistas: la combinación bata de ferraris, pantalón de pirata y camiseta de Batman es lo más para lograr un efecto relajante en el crío.

¿Es que no casan bien los corazones con las naves espaciales?, ¿no puede la princesa pilotar esa noche un coche de carreras?, ¿qué pasa si el capitán decide colocarse un tul de purpurina por bandera?

Los personajes de ellas son las ubicuas y omnipresentes princesas (véase el set de braguitas de 7 diferentes para cada día de la semana) aderezadas con todo tipo de complementos cómodos para irse a la cama: alas, coronas, zapatitos de tacón y mucha, mucha purpurina por si apagamos la luz que se nos vea bien de lejos.

Pero si con los dibujos aún no lo hemos pillado ¡no hay que preocuparse! los perspicaces diseñadores ya nos lo resumen con unas cuantas frases que no dan lugar a equivocación. El bebé niño ha «nacido increíble», es «mi pequeño capitán» y será un «futuro héroe» (dios mío qué presión). Y la bebé niña ha «nacido guapa», es «¡linda!, ¿quién yo?» y «todo lo que necesita es amor» (dios mío qué bajón).

En realidad no pasaría nada si todos estos estampados y pijamas estuvieran juntos y revueltos y cada cual pudiera escoger con qué soñar esa noche, pero muchas de las prendas especifican si se trata de un pijama de niña o de niño y en la mayoría de tiendas esta división ya viene dada por los diferentes espacios de ropa según el sexo o por el código de color que todos tenemos tan asumido: rosa-niña, azul-niño. El género de las frases también nos da alguna pista: no hay «capitanas» ni «heroínas», tampoco hay «lindos» ni «tiernos».

¿Es que no casan bien los corazones con las naves espaciales?, ¿no puede la princesa pilotar esa noche un coche de carreras?, ¿qué pasa si el capitán decide colocarse un tul de purpurina por bandera?… ¿Por qué se empeñan señores fabricantes en limitarnos?

Si esta tarde no tienen plan, les invito a que visiten esta sección con sus hijos e hijas y jueguen con ellas a desafiar al mundo de los estampados, intercambien las frases hechas por otras nuevas, combinen súper héroes con corazones o estrellas y que esos simples pijamas inspiren nuevos mundos y ocurrencias.»

 

Las fotógrafas Isabel Muñoz y Concha Casajús presentan en Casa África el proyecto ‘Mujeres del Congo’, facilitado por Caddy Adzuba y centrado en víctimas de violencia sexual.

EL PAÍS. PLANETA FUTUTO.

Ángeles Jurado

Las Palmas de Gran Canaria 19 FEB 2016 – 14:23 CET

Lo primero es la mirada de Zabulonda, un mazazo hecho pupila, iris, córnea, enmarcado en una cascada de opulentas cebollas. Su cara parece tallada en madera. Posa ladeada, con una expresión indefinible en una sola palabra. En medio del rostro se perfila una boca generosa pero triste, de la que surge una historia dantesca. Una historia que la periodista congoleña Caddy Adzuba (Bukavu, 1981) transcribió y tradujo del suajili al francés. Un relato que removió los cimientos del mundo que la fotógrafa catalana Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) conocía. Un testimonio que torció para siempre la visión de la vida dos fotógrafas españolas y unió sus destinos a una tierra que antes les quedaba muy lejana: la República Democrática del Congo.

A los 28 años y con cinco hijos en el mundo, Zabulonda es un puro dolor con piernas, que sobrevive bajo el peso de las mercancías que portea por dinero en el este del Congo. Está vacía por dentro, física y anímicamente. En el hospital de Panzi, en Bukavu, certificaron que su aparato reproductor, aquello que la convertía en persona y en un elemento útil de la sociedad a los ojos de sus conciudadanos, estaba en ruinas.

Llego allí tras ser violada en grupo. No sabe cuántas veces ni por cuántos hombres ni de qué manera. Por fortuna, estuvo inconsciente casi todo el tiempo que duraron las agresiones y sólo recuerda escenas aisladas de una dureza increíble, fotogramas preñados de sangre en los que figura su familia, atrozmente asesinada. Arribó a Panzi sin saber cómo hacer sus necesidades ni sentir nada de cintura para abajo. Permaneció ingresada tres años allí, al cuidado del ginecólogo y cirujano Denis Mukwege y su equipo. Su cuerpo maltrecho sirvió de escenario de múltiples operaciones hasta que volvió a las calles de barro y plástico en las que creció. Incapaz de regresar al hogar donde no le quedaba ya nadie, recuperó a sus hijos y volvió a trabajar cargando bultos imposibles, con el dolor desgarrándola por dentro. No debe coger peso, pero no tiene elección, dice. Y posa, anciana por dentro y con los ojos mudos, bajo un derroche de verdura.

La historia de Zabulonda nos acoge al entrar en la Sala Guinea Ecuatorial de Casa África, en Las Palmas de Gran Canaria. Es el recibimiento que nos propone la exposición Mujeres del Congo, un proyecto de dos fotógrafas españolas, Isabel Muñoz y Concha Casajús (Madrid, 1957), inspirado y facilitado por Caddy Adzuba. Caddy también está allí, en una pared, inmortalizada por Isabel mientras da la espalda al lago Kivu y también por Concha, que la retrata mientras trabaja, con el portátil en la falda, recogiendo el testimonio de otra mujer violada.

Génesis

La historia de Mujeres del Congo arranca de una manera inesperada.

Isabel y Concha se encontraban en Kinshasa a finales del año 2014, trabajando en un proyecto sobre los derechos del universo que se plasma, entre otras cosas, en un peculiar álbum de familia de los primates. Caddy Adzuba regresaba de Oviedo con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia bajo el brazo, dispuesta a invertirlo en microcréditos para las mujeres que han sufrido violencia sexual en la zona de Bukavu, de donde ella es originaria. Las tres se conocieron, se gustaron y surgió espontáneamente el compromiso de ambas fotógrafas españolas de apoyarla en su proyecto.

Los ojos no mienten nunca, los suyos no sonríen jamás

Isabel Muñoz, fotógrafa

Caddy no desaprovechó la oportunidad: las invitó a seguirla al este del país para visibilizar el drama de sus hermanas. “Nos ofrecimos a poner cara a las mujeres de su cooperativa y a dar visibilidad a sus problemas”, explica Concha, menuda, concentrada y rubia, la mirada preocupada y dulce tras los cristales de las gafas, toda gestos con las manos en el aire. Ella regresó a la República Democrática del Congo con esa misión en la primavera del año siguiente. Isabel se le adelantó, en enero, coincidiendo con protestas contra el tercer mandato de Kabila y con la vida -pasaporte, algo de dinero, el disco duro- metida en el bolso de mano. Por si tenía que huir de una ofensiva militar a cobijo del diluvio, una manifestación que derivara en batalla o lo que fuera.

Concha Casajús reconoce que al principio le atenazaba el miedo a hablar con las protagonistas de sus fotos. “Pensaba que estaban rotas, deprimidas. Que era una intromisión en su intimidad, en su dolor”, señala. “Pero encontramos una fuerza increíble y una enorme solidaridad entre ellas, un espíritu positivo. Retraté el hogar de Charlotte, que fue víctima de la violencia sexual y que ahora abre su casa a otras que han pasado por su situación. Llegó a acoger a cien mujeres refugiadas, que dormían en el suelo y donde podían”.

“No sabía que existieran estas cosas”, constata por su parte Isabel Muñoz, presa a ratos de una estupefacción dolida. Se sienta, pálida como la cera en su sala, con el pelo encuadrándole la cara de porcelana y los labios finos, rojos, destacando contra su ropa de un negro riguroso. “Estas son historias de mujeres maravillosas”, precisa con energía. “No me gusta hablar de víctimas. No somos fotógrafas de guerra y aunque conocemos los testimonios de amigos reporteros de guerra y hemos leído y hemos visto cosas, no podía ni imaginarme la atrocidad de la que fuimos testigos. Sin embargo, parece que cuando llegamos al límite, se sacan fuerzas no se sabe de dónde para seguir luchando”. Se apasiona: “Quiero agradecer la generosidad de estas mujeres que nos regalaron sus testimonios. De la misma manera que pasamos horas con ellas llorando y captando sus sentimientos, también bailamos y reímos con ellas”. Y concluye, notarial casi y arropada por las miradas de todas ellas: “Los ojos no mienten nunca, los suyos no sonríen jamás; la herida va a estar ahí toda la vida”.

Canto a la vida

Las paredes de las salas expositivas de Casa África se cubren con retratos de mujeres que se han visto arrasadas por la violencia sexual y la guerra. Que han comido y bebido los restos de sus seres queridos, que han recibido los embates de troncos y cuchillos en sus úteros ahora inútiles, que han tenido que limpiar y curar las lesiones de sus hijos menores también narcotizados, violados y mutilados o presenciar decapitaciones, orgías y descuartizamientos. En una pantalla se dibuja el regazo de una madre con una niña encima, aros en las orejas y las piernitas cruzadas en el borde de la falda: la madre cuenta la historia del rapto y la violación de su hija, acariciándole la cara con delicadeza, con la punta de los dedos, al tiempo que la vira para que no se vea y la tapa. Extiende la otra mano, como un caparazón protector, por la pequeña curva de la espalda infantil. Un pie diminuto, de bebé, asoma por su espalda, donde se refugia su hijo más pequeño.

La exposición es un recuento de dolor y barbarie, pero también de dignidad. Las mujeres retratadas se alzan de los restos de su naufragio personal y colectivo para hacer frente al mundo con valor y entereza. La violencia no las ha destruido. Les une una solidaridad inquebrantable y la esperanza de cambio. Piden sólo una cosa: paz.

Al lado de una mina de oro, se muere de hambre. Una riqueza increíble en recursos convive con la miseria más extrema

Concha Casajús, fotógrafa

 

Además de sus historias, Mujeres del Congo también cuenta historias más positivas: las de activistas que ejercen de ejemplo para otras mujeres y que luchan por sus derechos con determinación, las de emprendedoras que pelean por el futuro armadas con microcréditos y una fe a prueba de cataclismos. Aunque no lo parezca a primera vista, es una muestra en positivo. Si no conociera el contexto, la historia detrás de cada mirada, sólo vería mujeres hermosas y fuertes que fijan sus ojos en una cámara.

Isabel se envuelve casi en los retratos en blanco y negro de sus “pequeñas princesas”, niñas violadas que apenas levantan palmos del suelo, rodeadas de sus familias a veces y a veces solas, siempre semiocultos los rostros entre flores o sus propias y menudas manos. “Cada imagen tiene una historia”, precisa. “Una imagen sin historia no tiene sentido y menos en este caso. No puedo fotografiar nada que no pase antes por mi corazón y que no me emocione”.

En sus imágenes confluyen la perfección técnica y la máxima delicadeza profesional con la ternura a punto de romperse de una madre y abuela. Son una toma de partido por las niñas raptadas para rituales basados en sangre inocente o para someterlas a abusos y por otras criaturas acusadas de brujería y abandonadas a su suerte en las calles, tras sufrir exorcismos y torturas. Sus fotos son un homenaje y casi un conjuro protector para las familias desfavorecidas y vulnerables, que son las que suelen estar más expuestas a esta violencia.

Mujeres del Congo ejerce de una suerte de extraño canto a la vida.

Charlotte Luttala posa con una azada, madre adoptiva de once niños abandonados, que además abre las puertas de su hogar a las refugiadas y se encorva, resuelta, para trabajar en un terrenito. Eugenie Bitondo reta a la cámara con unos ojos que no hacen concesiones, viuda, también desbaratada en cuerpo y alma en una violación colectiva. Mayuma Byantabo levanta las palmas de sus manos que ya no se aferran a nada: hijos calcinados, padres muertos, marido a la fuga, casa y posesiones reducidas a un montón de cenizas. Cheusi Kwasila Anne, una maestra de expresión reposada, perdona al marido traumatizado que la abandonó tras ser testigo de su violación en grupo, al considerarla cómplice de su desgracia por no resistirse.

“Esto es una carrera contrarreloj”, dictamina Isabel Muñoz. “La experiencia del Congo se ha convertido en una rabia tremenda y en la necesidad de que esto pare. La violencia contra mujeres y niños tiene que parar. La justicia tiene que defender a las mujeres, hay que educar a los hombres para que respeten a las mujeres. Siento una pena, una angustia y una rabia enormes”. Se detiene un momento, pensativa, y concluye: “Ahora voy a volver. No te sacas Congo del corazón”. Y se le destraba el entrecejo preocupado y le asoma una sonrisa pequeñita a los labios.

Un gigante de oro con los pies de barro

“Nuestro proyecto se centra en la violencia sexual que sufren las mujeres y los niños del este de la República Democrática del Congo”, resume Concha Casajús, diminuta entre sus retratos y transpirando humanidad. “El país vive una situación de conflicto con varios ejércitos y grupos armados que luchan por controlar los recursos del país, que es enormemente rico. Para poder tener acceso a esos recursos, tienen que someter a la población que vive allí y lo hacen con un régimen de terror del que son víctimas, sobre todo, las mujeres y los niños. La mujer es el corazón de la familia y de la economía y se utiliza la violencia sexual como arma de guerra. Si destruyes la capacidad de la mujer de ser madre, la destruyes como persona. La violencia sexual también provoca estigma social y vergüenza. El varón, la pareja, desaparece normalmente tras una de estas violaciones. Si no lo han matado cuando intentaba defender a su mujer. La mujer se queda sola con una media de entre cinco y siete hijos, a veces más. Sin apoyos, es imposible que salga adelante”.

Aquí entran en juego la voluntad y la solidaridad de personas como Caddy Adzuba, que empezó a denunciar esta violencia sexual hace años, sirviéndose del espacio comprado en una emisora de radio local muy pequeña, con un equipo muy reducido de personas al lado. El empeoramiento de la situación ha ido ensanchando las fronteras de su compromiso: la emisora, Radio Okapi, cuenta con la cobertura financiera y logística de Naciones Unidas y una capacidad que crece día a día. La denuncia y visibilización de esta lacra se ha extendido a la creación de un proyecto de microcréditos y de sostén para las mujeres que han pasado por la experiencia de la violencia sexual.

Concha habla con urgencia. En noviembre se celebrarán elecciones y la oposición convocó manifestaciones esta semana. Se sospecha que el presidente Joseph Kabila quiere presentarse a un tercer mandato, inconstitucional en este momento, y la sociedad civil reacciona movilizándose. La represión policial y militar ya ha resultado en agresiones y muertes, mientras que los disturbios emborronan las calles. Concha e Isabel Muñoz, su cómplice en este proyecto, se aferran a sus móviles buscando noticias, con ese sentimiento de urgencia quemándoles la lengua, los ojos, los dedos.

“Es necesaria una intervención internacional”, denuncia Concha. “Es una zona de gran riqueza y con muchos intereses internacionales y de multinacionales. Al lado de una mina de oro, se muere de hambre. Una riqueza increíble en recursos convive con la miseria más extrema”.

La periodista Elisa García-Mingo, coautora del libro Micrófonos para la paz con Caddy Adzuba, ya explicó la situación de la República Democrática del Congo en una conferencia en Casa África en julio del año pasado.

Contó que el país vive ahora su tercera guerra, caracterizada por una violencia dispersa y animada por más de 60 grupos armados locales y extranjeros que protagonizan alianzas muy volátiles. Veinte años de conflicto han cristalizado en una crisis humanitaria sin precedentes que se ha “cronificado”. “Se han normalizado abandono escolar, enfermedad, violencia sexual, niños soldados y la existencia de tres millones de desplazados internos”, afirmó. “RDC está en el penúltimo puesto del Índice de Desarrollo Humano, sólo por delante de Níger”.

Dos décadas de endebles treguas y explosivas hostilidades se han cobrado las vidas de entre cinco y seis millones de personas y se han saldado con el sacrificio de medio millón de mujeres violadas. “Es el conflicto más cruento de la Historia tras la II Guerra Mundial”, enfatizó Elisa en Casa África. La mayor misión de paz del mundo, la MONUSCO, se sitúa en este territorio y la misión de Médicos sin Fronteras con más recursos es la de RDC, “un país que se enfrenta a una situación sólo comparable hoy con la de Siria”.

El de Congo es un conflicto de dimensión panafricana, directamente ligado al genocidio de Ruanda y la entrada en RDC de grupos armados hutus. Decididos a hostigar al gobierno de Paul Kagame, convirtieron el Congo en su base para desestabilizar su país, ejerciendo de paso la extorsión de las poblaciones locales. En este conflicto participan varios países de la región de los Grandes Lagos a través de grupos rebeldes y señores de la guerra llegados de lugares como Ruanda o Uganda, financiados en ocasiones por multinacionales y gobiernos. Según Caddy Adzuba, son precisamente los combatientes extranjeros los que han importado nuevas formas de crueldad y violencia, especialmente contra mujeres y niños, al Congo.

El expolio de recursos congoleños se ejerce a través de multinacionales, gobiernos y esas fuerzas armadas extranjeras y locales. Se normalizan la corrupción, la impunidad y la absoluta arbitrariedad de los actores armados. “Hay zonas del país, en los Kivus, en las que tres de cada cuatro mujeres han sido violadas”, explicó Elisa García-Mingo.

“Ruanda exporta coltán, sin tener minas de coltán en su territorio”, señala Isabel Muñoz. Concha Casajús añade que se maneja la cifra de 40.000 mujeres violadas al año en la zona. “Está pasando ahora, en este mismo momento”, repiten ambas. Ahora, cuando usted lee esta última palabra.

La exposición permanecerá abierta hasta el 6 de mayo.

http://elpais.com/elpais/2016/02/19/planeta_futuro/1455886602_626576.html

 

El «amor romántico» camufla signos iniciales de violencia machista entre jóvenes.

Sánchez Rubio presenta una investigación que forma parte de las medidas de la Junta de Andalucía para prevenir e intervenir en estas situaciones.

 

‘Voces tras los datos: una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes’, es el título de un trabajo impulsado por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales a través del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), y que ha sido presentado por la consejera María José Sánchez Rubio, junto a la autora del mismo, la socióloga Carmen Ruiz Repullo. En dicho estudio se constata que chicos y chicas que han entrado en la espiral de la violencia de género a lo largo de sus relaciones, lo han hecho sin ser conscientes de ello.

Para Sánchez Rubio, «la investigación que hoy presentamos es un complemento más con el que queremos incidir en las medidas de lucha contra la violencia de género en adolescentes que se están llevando a cabo desde el gobierno andaluz». La Junta atendió durante el pasado año a un total de 129 mujeres adolescentes, lo que supone un 37,2 % más que en el año anterior y lo ha hecho con programas como la Atención Psicológica a Víctimas Adolescentes. Otras de las medidas puestas en marcha para la atención de víctimas adolescentes de violencia de género son el Protocolo ante la Ciberdelincuencia de Género, la Guía de Orientación para Familias de Víctimas Adolescentes y las campañas ‘No es amor’, ‘Sí es amor’ y ‘El amor no se mide.

Según este trabajo que hoy se ha presentado, una de las conclusiones más llamativas es que ese modelo de masculinidad hegemónico tiene también su reflejo en las propias relaciones sexuales de las parejas que viven violencia de género, ya que en la totalidad de los casos las víctimas han sufrido algún tipo de violencia sexual. Los primeros signos de la violencia de género en la adolescencia, desde los celos y las humillaciones, hasta el control del móvil y las redes sociales, tienden a justificarse en nombre de un ideal de amor patriarcal, donde se considera normal que el varón imponga sus criterios o quiera controlar a «su chica».

Estudio cualitativo

El estudio cualitativo ha sido realizado a través de entrevistas en profundidad a 22 víctimas adolescentes que son usuarias del Programa de Atención Psicológica a Mujeres Menores de Edad Víctimas de Violencia de Género del IAM, así como a seis chicos condenados por violencia en el ámbito familiar y que consta que han ejercido maltrato con sus parejas. Según ha explicado la consejera, «la iniciativa tiene como fin conocer los mecanismos que llevan a vivir la violencia de género en la adolescencia y los soportes que invisibilizan esa violencia, para poder así mostrar a la juventud la ceguera de la cultura machista que han aprendido, que les puede llevar al maltrato y que pueden desaprender para que no ocurra».

A partir de las entrevistas realizadas a las víctimas, el informe concluye que las chicas han sido socializadas en un modelo de amor-sufrimiento con el que ellas se identifican ante una película, un libro o una canción. A partir de ahí, todas las encuestadas reflejan ideas consolidadas como «el amor para toda la vida», «la media naranja», «los celos como signo de amor» o la esperanza de que «el amor lo cambia todo». Por su parte, ellos reproducen el modelo cultural de masculinidad hegemónica: líderes de grupos, chulos y malotes entre otros.

Tanto las chicas como los chicos creen que «el hombre duro y difícil» es el más atractivo, reproduciendo así los roles culturales aprendidos, pero sin ser conscientes de que ese mismo modelo determina las relaciones de pareja asimétricas y machistas.

Los jóvenes entrevistados se autodefinen como tranquilos y no se identifican inicialmente como machistas, pero a lo largo de las entrevistas expresan su tendencia a pensar que las chicas se dejan impresionar por dinero y poder, que los celos son signos de amor o que determinadas prendas de ropa son propias de «facilonas que provocan». Tienden a no expresar sus sentimientos (con la idea de que «los chicos no lloran»), en sus conversaciones dan un gran valor a la virginidad de ellas, y utilizan la desconfianza y los celos como excusa para actuar de manera violenta.

Asimismo, el informe pone el foco en la violencia sexual, toda vez que las chicas que han mantenido relaciones sexuales con el chico agresor han sufrido formas de violencia sexual de diversos grados, desde las más sutiles a través del «falso consentimiento», hasta las más severas como la violación o agresión sexual. Lo más llamativo es que gran parte de las víctimas tiende a normalizarla, al justificar que hacían prácticas no deseadas como muestra de amor, siempre bajo presión de ellos.

Redes sociales

El estudio también refleja el uso por parte de los agresores de las redes sociales y las nuevas tecnologías para ejercer la violencia de género, si bien se aprecia que el control tecnológico está tan extendido en la adolescencia que en un principio no levanta sospechas y, de hecho, se ve como señal de amor.

El estudio insiste en la naturalización e invisibilización de las distintas formas de violencia de género por parte de la juventud, por lo que apuesta por una mayor sensibilización de este sector poblacional, con especial incidencia en el ámbito de la educación sexual y el respeto a los límites de la pareja.

Este trabajo será utilizado como material didáctico en los talleres coeducativos en institutos, así como en la asignatura andaluza Cambios Sociales y Género, de oferta obligatoria en la ESO. Según ha adelantado la consejera, el estudio servirá de base para el diseño de medidas de aplicación de la futura Ley andaluza de Igualdad de Género, que prevé reforzar la coeducación de manera transversal en todos los ciclos educativos.

Campaña «mitos del amor romántico»

Junto a la investigación, la consejera ha presentado la campaña que ponen en marcha el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y el Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) con motivo del próximo 14 de febrero, Día de San Valentín, una iniciativa dirigida a la adolescencia y que utilizará las redes sociales para enviar mensajes en torno a los mitos del amor romántico y a los roles machistas que puede llevan a normalizar relaciones insanas basadas en el dominio, el control y la sumisión.

Tanto el IAJ como el IAM utilizarán las redes sociales para hacer llegar a los jóvenes el peligro de caer en la falsa idea del «amor romántico» y mantener relaciones que puedan ser perjudiciales para ellos. Ambos institutos de la Consejería de igualdad y Políticas Sociales tienen un potencial en las redes sociales de más de 50.000 usuarios.

La iniciativa, que podrá usarse como material didáctico en los centros de educación secundaria, pone el acento en los «cuentos del amor romántico», frases hechas que han sido interiorizadas a través del cine, la música, la televisión o la literatura, tales como «los que se pelean se desean», «sin ti no soy nada», «el amor verdadero lo perdona todo» o la «la media naranja y el amor único», entre otras

Pueden ver más en: http://www.juntadeandalucia.es/institutodelamujer/index.php/iam/noticias/un-estudio-demuestra-que-los-primeros-signos-de-violencia-de-genero-en-los-adolescentes-se-camuflan-bajo-la-falsa-idea-del-amor-romantico

Los docentes y pediatras que quieran ejercer a partir de ahora deberán acreditar que su nombre no figura en el archivo custodiado por Justicia

EL COMERCIO.

RAMÓN MUÑIZ. GIJÓN

18 enero 2016

Los criminales sexuales reinciden más y existe un «clamor social de proteger el interés de los menores, potenciales víctimas de estos delitos especialmente reprochables». Estos son los argumentos que presenta el Ministerio de Justicia en la norma que acaba de crear el registro central de condenados por este tipo de delitos. Los archivos incluirán el ADN de los penados para facilitar su identificación si se localizan trazas genéticas en las futuras víctimas. La medida se completa con una cautela que afecta a docentes y pediatras: de ahora en adelante los profesionales que trabajen con críos, deberán acreditar que su nombre no figura en este archivo antes de incorporarse a su puesto en la Administración. La solución tiene una acogida desigual entre los profesores de la región.

La creación de la genoteca era reclamada por el Centro de Atención a Mujeres Víctimas de Agresión Sexual y Maltrato, que cree servirá para atrapar antes al delincuente y evitar nuevas violaciones. Su presidenta, la asturiana Marití Pereira, exigió en una entrevista que el acceso fuera público y cualquiera pudiera ver las fotografías, «como se hace con los terroristas y a nadie le parece mal». Finalmente solo policías, fiscales, jueces y administraciones podrán recibir copia de la información archivada.

El Real Decreto establece que el registro nace para acopiar la información sobre todo aquel que sea condenado en firme por delitos «contra la libertad e indemnidad sexuales o por trata de seres humanos con fines de explotación sexual, incluyendo la pornografía (…) con independencia de la edad de la víctima». El matiz no es casual. Desde el pesado mes de julio, el Código Penal castiga como pornografía infantil la distribución o difusión de imagen de contenido sexual en las que aparezcan un menor o «persona que parezca ser un menor».

La norma que regula el registro reproduce la Convención sobre los Derechos del Niño y señala que los intereses de los menores «han de considerarse superiores a los demás intereses en juego», pues «tienen menos posibilidades que los adultos de defender con fuerza sus propios intereses». El archivo, queda dicho, acoge a pederastas pero también a violadores, exhibicionistas y proxenetas.

Justicia evita concretar cuántas personas que figuran ya en el registro de penados verán su nombre reproducido en el de delincuentes sexuales. A falta de la confirmación, las memorias de la Fiscalía dan algunas pistas. Su última edición, con datos del 2014, cifra en 197 las diligencias y procesos iniciados en Asturias para depurar delitos contra la libertad sexual, siendo 30 los condenados. Ellos serán los primeros asturianos, pero no los únicos, en engrosar un registro que tiene vocación de conectarse con otros de países europeos, lo que asegura la presencia del gijonés Francisco Arce Montes, condenado a 30 años de prisión en Francia por violar y matar a una niña de 13 años.

El nombre queda tres décadas

En Asturias, el abuso y la agresión sexual a un adulto fue en 2014 el delito más repetido en la materia, con doce penados. En lo tocante a menores, ocho fueron los condenados por prostituir, corromper o abusar a un crío o persona incapacitada, y hubo dos delincuentes más por pornografía infantil. Los nombres de quienes tienen a niños entre sus víctimas seguirán en el registro ahora creado durante 30 años, según marca la norma.

La Fiscalía detalla algunas de las historias que hay tras los asturianos que estrenan el registro. Habla de un avilesino que, teniendo 18 años, acudió a una discoteca, a la fiesta de cumpleaños de una niña que estaba a unos días de llegar a los 13 años. Ambos se escribían por la red social Facebook; él la importunó en la pista de baile, la siguió hasta el baño y la acorraló para hacerle tocamientos íntimos.

Otro caso atañe a una violación cometida en el año 2010. Cuando se logró identificar al agresor, éste había sido expulsado a Marruecos por carecer de permiso de residencia. Tiempo después, entró de forma irregular en el país desde Ceuta. Al constarle pendiente la anterior causa, la Policía lo trasladó al Principado y fue condenado a cuatro años de prisión que cumple en Villabona.

Reincidencia discutible

En la cárcel asturiana los agresores sexuales tienen escasa estima entre el resto de penados. Por orden del Ministerio del Interior, los reos se someten a un programa tutelado por un psicólogo, basado en reuniones grupales una vez a la semana durante dos años. La experiencia se exige antes de acceder al primer permiso y al tercer grado (régimen de semilibertad).

El Real Decreto indica que el objetivo del registro es «evitar la reiteración delictiva tan habitual en los tipos de delitos sexuales». Hay estudios que refutan esa conclusión. En 2005, un trabajo dirigido por la criminóloga Eulalia Luque sobre 1.555 presos catalanes determinó que el 37,4% tardó menos de cinco años en reincidir desde la última condena, proporción que minoraba al 22,2% en el caso de los delincuentes sexuales. En 2009, una investigación sobre 315 reos, coordinada por el director de prisiones Carlos Soler, rebajó al 19% los delincuentes sexuales que reincidían, con una particularidad: dos tercios de ellos volvían a prisión por delitos violentos, no de agresión sexual.

http://www.elcomercio.es/asturias/201601/18/registro-delincuentes-sexuales-nace-20160118003450-v.html

MARITI PEREIRA.DIRECTORA  DE CAVASYIM GIJON 28.11.2015 FOTO P. CITOULA

MARITI PEREIRA.DIRECTORA DE CAVASYIM GIJON FOTO P. CITOULA

«Si matar a una mujer sale barato, hacerlo con una menor, más», asegura Mariti Pereira, directora del Centro de Atención a Víctimas

«El acoso a menores es un problema muy grave. Un problema que va en aumento. En lo que va de año, en Asturias tenemos ya doce casos de agresión sexual». Mariti Pereira, directora del Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Maltrato (Cavasym), el único de la región y que atiende a víctimas de toda Asturias, tiene claro que «la situación es grave. Mucho».

Sin caer en el morbo, Pereira refleja una realidad que habla de «menores que son agredidas sexualmente. Tienen entre 9 y 16 años, la mayoría son niñas, pero también tenemos algún caso masculino. Sus agresores son, siempre, personas conocidas. O novietes o familiares o profesores. Porque la agresión sexual en menores tiene esa característica: la mayoría se produce en el entorno más cercano. El agresor se gana antes su confianza».

Las víctimas que llegan a Cavasym lo hacen derivadas «por los servicios de Infancia del Principado o por la Policía», pero también llegan muchos «directamente de las familias. Las madres, tras poner la denuncia, acuden a nosotros para que ayudemos a sus hijas».

Allí les ofrecen «asistencia jurídica y, sobre todo, psicológica. Con las víctimas de agresión sexual hay que trabajar mucho y, en el caso de menores, con mayor intensidad. Tienen que recuperar la confianza en sí misma y la autoestima perdida».

Porque la violencia machista en el caso de menores tiene, explica Pereira, un mayor ingrediente de culpabilidad para la víctima. «Si todas las mujeres agredidas tienen sentimiento de culpa, cuando ella es menor aún es más grave, porque el agresor le ha dicho siempre que lo que le ocurre es porque ella lo quiere, porque ella lo busca».

Endurecer la ley

Un agresor que, además, tiene fácil escapatoria. La directora de Cavasym no solo pide la revisión de la Ley Integral contra la Violencia de Género, «porque vemos que no funciona como debería, porque es muy garantista y porque no considera víctimas a todas las víctimas». Entiende especialmente urgente revisar la Ley del Menor. «Si matar a una mujer sale barato, hacerlo con una menor, más. Si el agresor es también menor, será muy difícil condenarle».

Afirma que por su centro han pasado jóvenes a las que un exnovio «perseguía por la calle, acosaba por teléfono o, lo que se ha puesto ahora de moda, publicaba fotos suyas en las redes sociales para ridiculizarla». Para ellos, la Justicia no prevé detenciones, «sino que pasan a disposición del Fiscal del Menor y, después, el Juzgado de Menores determinará la pena. Pero no suele haber condenas. Él anda libre mientras la acosa».

Pone como ejemplo lo ocurrido con Marta del Castillo, la joven sevillana asesinada y de la que aún se busca el cadáver. «Uno de los participantes está ya en la calle. Estuvo un tiempo en un centro de menores, pero ya está en la calle. Y del cuerpo de la niña no se sabe nada».

Por ese motivo, insiste en la necesidad de revisar ambas leyes, para que las víctimas «tengan la protección real» y los agresores «el castigo que se merecen». Mientras no haya modificación legal, «será difícil cambiar las cosas», dice Pereira.

http://www.elcomercio.es/asturias/201511/29/acoso-aumento-tenemos-doce-20151129010921-v.html